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Los ionizadores para hogares y oficinas surgieron como una necesidad frente la invasión de radiaciones nocivas, generadas por artefactos eléctricos en ambientes cerrados.
La energía eléctrica fluye entre partículas de distintas polaridades, llamadas
iones.
Un ión negativo es una molécula electrónicamente cargada compuesta de oxígeno, mientras que por el contrario, un
ión positivo es una molécula que ha perdido sus electrones en el proceso de contaminación atmosférica.
Nuestra salud esta influenciada por la correcta ionización del ambiente en que vivimos.
Hoy existen más fuentes de iones positivos que en el pasado, lo cual crea un desequilibrio eléctrico que nos afecta sensiblemente.
Los estudios demuestran que
recibimos el 56% de nuestra energía del aire que
respiramos; esto es más que la energía del agua y del alimento, combinadas. La intoxicación debida al excesivo número de iones positivos en el aire puede considerarse como causa enfermedades del sistema respiratorio .
En la naturaleza, los iones negativos se crean por medio del viento, la luz solar, las caídas de agua, las tempestades y la lluvia. En el aire fresco encontramos hasta 4.000 iones negativos por centímetro cúbico (el tamaño de un cubo de azúcar), mientras que cerca de una cascada se pueden hallar hasta 10.000 iones negativos. Como contraparte, está calculado que el numero de iones negativos en grandes ciudades no alcanza los 100 por centímetro cúbico. Estudios científicos demuestran que las lámparas de cristal de sal pueden aumentar la cuenta de iones negativos en su derredor hasta en un 300%.
Cuando el cristal de sal rosada se calienta, absorbe humedad y el contacto con estas partículas provoca la liberación de iones negativos, funcionando como un ionizador absolutamente natural.
El hecho de que la roca de cristal de sal esté encendida, acelera el proeso de emisión de iones .
Esta ionización resulta muy positiva en afecciones de vías respiratorias (por ejemplo asma) y alergias.
En este sentido ,se hacen tratamientos alternativos ,exponiendo a pacientes en ambientes con una atmósfera concentrada de iones negativos, como sucede en el interior de las minas de sal de roca.
Campos electromagnéticos
El planeta Tierra esta rodeado y protegido por un campo electromagnético, del cual dependen todas las formas de vida. Nuestras ondas cerebrales trabajan en resonancia con dicho patrón de frecuencia (7,83 hertzios), bautizado en homenaje al investigador que documentó su existencia: Schuman. Sin embargo, cuando estamos en inmediaciones de ciertos artefactos eléctricos (televisores, computadoras, celulares, etc), nos vemos afectados por sus radiaciones electromagnéticas que oscilan entre 100 y 160 hertzios.
Por lo tanto, habitualmente estamos expuestos (y por largos períodos de tiempo) a patrones de frecuencia hasta veinte veces más elevados que lo normal. Esta sobrecarga influye en el delicado equilibrio del campo electromagnético del cuerpo, provocando un funcionamiento anormal de las células. Variados estudios demuestran que esta disonancia da lugar a diversos síntomas como nerviosismo, insomnio, falta de concentración, problemas de memoria, etc. y además genera el incremento de radicales libres en el cuerpo, estrechamente relacionados con la formación de tumores.
Los cristales de sal rosada, en su estado natural oscilan en perfecta resonancia con el patrón de frecuencia terrestre. Utilizados en forma de lámparas, los cristales de sal neutralizan la influencia nociva de los campos electromagnéticos artificiales. Es la razón por la cual
estas lámparas forman parte del arsenal de recursos de los profesionales del Feng
Shui, ciencia oriental milenaria que procura la armonización de los ambientes habitados.
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